Venancio Echeverría Olalquiaga
El sexo: un vicio y un negocio
Agresiones sexuales, abusos, maltratos son la otra cara de la moneda del sexo y que hoy en día salen en nuestros periódicos con tanta frecuencia. El concepto de sexo, en mi opinión, por desgracia, en los tiempos que corren está vinculado al vicio y al negocio. Estas agresiones o abusos son causa de estos vicios y del negocio que se hace con el sexo. Negocio y vicio caminan de la mano en el mundo del sexo. La cultura del sexo ha evolucionado a gran escala. Antiguamente en la televisión o en cualquier campaña de publicidad no se veía ni un trozo de carne de una mujer o de un hombre y hoy en día es impensable ya que con la más pequeña insinuación consigue llamar la atención del cliente y deja correr su imaginación.
El hecho de que el sexo pueda ser un vicio es gracias al negocio de la pornografía. Aquí se confirma lo dicho anteriormente de que el vicio y el negocio del sexo caminan de la mano. En 2010 la industria pornográfica ha ingresado cuatro mil millones de dólares. Con el nacimiento de Internet este negocio ha sido aún más rentable. Un gran número de personas tienen la pornografía como un vicio más. En mi opinión es como cualquier otro vicio e incluso con peores consecuencias. Estas consecuencias, entre otras, son las agresiones sexuales. Lo que pasa es que estos viciosos, personas que en mi opinión sufren una enfermedad, intentan llevar a la realidad lo que ven en Internet o en cualquier otro medio pornográfico, a través de la violencia. Esos cuatro mil millones de dólares de los que os he hablado antes son la causa de que se tapen los ojos y no vean este problema. El dinero, el negocio, hoy en día, es lo más importante para la gran mayoría de las personas y mientras ellos sigan ganando cantidades inmensas de dinero a ellos les da igual que un vicioso, que ellos han creado gracias a su página Web, esté violando a una chica en un callejón. En definitiva, el negocio es lo único que importa y no el hecho de que el sexo esté completamente desvirtuado, dejando a un lado la principal misión del sexo, que es procrear. Por otra parte la pornografía consigue también que haya una desigualdad de sexos o más que una desigualdad, que se trate al sexo femenino como a un objeto del sexo masculino.
Los medios de comunicación, en cabeza de ellos la televisión, tienen bastante que decir en este aspecto. En sus manos está en educar a los jóvenes, porque a los mayores igual ya es un poco tarde, en una sana sexualidad. La sana sexualidad necesita de unos valores sobre los qué asentarse, pero si los medios de comunicación, que tienen tanto peso en la educación sexual, carecen de valores, educar a los jóvenes en una sana sexualidad es imposible. Esta carencia de valores se manifiesta en todos los actos de abusos sexuales y agresiones sexuales. El sexo es muy importante en nuestras vidas como para no llenarlo de valores. Es tan importante en nuestras vidas tanto, que gracias a él nosotros estamos aquí, y como no se cuide y no se eduque a las generaciones futuras en una sana sexualidad se darán más casos de violaciones o abusos sexuales entre otros.
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