martes, 22 de noviembre de 2011

LA PAZ ES COSA DE TODOS


                                                                                                             Miguel de Arteche
                                                                                                            Venancio Echeverría
                                               

  La paz es cosa de todos

                                                                                               

Podemos afirmar que la vida en paz es difícil, en nuestra opinión debería ser la meta final, un objetivo que todos debemos lograr. El hecho de que necesitamos el consenso de todos para alcanzarla hace que sea tan difícil de conseguir, es necesario acercar posturas y dejar atrás el interés y la codicia, y esto lo podemos aplicar tanto a pequeños casos de violencia que podemos ver día a día, como a situaciones terribles de guerras e injusticias que se dan y que se han dado siempre, puesto que el ser humano desde su inicio ha vivido en conflicto.

Parece inevitable, hablando de este tema, hacer referencia al comunicado de fin de la violencia de la banda terrorista ETA. Pese a ser un tema espinoso, se puede decir que ambos hemos vivido muy de cerca el dolor provocado por ellos. Naturales de Bilbao y San Sebastián, hemos visto desde muy pequeños el terrorismo, conociendo historias que nos afectaban directamente por ser las víctimas personas muy cercanas a nosotros (un vecino, algún familiar o personas de nuestro entorno). Es una gran noticia para nosotros el comunicado de cese de armas, pero el futuro confirmará  o no la decisión tomada por la banda terrorista.

Por otro lado, es importante decir que no hace falta irse a la Guerra de Irak, por poner un ejemplo, para ser conscientes de que la violencia es algo que está presente en nuestro día a día cómo podemos ver en el telediario o simplemente una noche cualquiera en la que dos posturas diferentes acaban llegando a las manos. A nadie le extraña oír que haya habido una pelea en una noche de fiesta, ya sea por motivo de la ingesta de alcohol o el ego frustrado de algún “gallito de corral”.

Creemos que el verdadero problema está en la actitud que se está generalizando en la sociedad. Está actitud se asemeja a la de un niño caprichoso que siempre se tiene que salir con la suya no pudiendo quedar por debajo o llegar a un acuerdo. Parece que en ocasiones vamos en contra de la lógica dejando atrás el razonamiento. No sólo hace falta hablar de violencia física sino que situaciones como la discriminación racial o sexual, entre otras, no contribuyen a crear un mundo basado en la tolerancia y en el diálogo donde se deje escuchar y se respete la opinión de los demás pese a que sea contraria a la propia.


Es muy fácil hablar de la paz en el mundo pero no nos damos cuenta de que lo más importante es que vayamos cambiando nosotros mismos con nuestros detalles hacia los demás, puesto que somos los primeros que tenemos que cambiar para llegar a lograr un cambio de actitud de todos.



Cuando hablamos de que nosotros somos los primeros que debemos cambiar, lo decimos porque nuestra actitud, (y con nuestra, queremos referirnos a occidente) esta totalmente alejada de conseguir una verdadera paz mundial. En efecto, un tercio de la población mundial ha logrado un “perfecto” estado de bienestar, pero ¿qué hay de los otros dos tercios? Lo cierto es que de ellos no tenemos noticias. De los que se mueren de hambre en África, de las víctimas de guerras provocadas por intereses económicos, que probablemente lo son todas, y de todos aquellos que trabajan en condiciones inhumanas para que nosotros, podamos seguir en nuestra burbuja de consumo y apatía, a ellos les robamos directa o indirectamente la paz.

Creemos necesario un cambio en el curso de la historia. Seguir con nuestro nivel de vida destruye poco a poco nuestro mundo. Suena utópico, pero la única solución posible es terminar de una vez por todas con todas esas necesidades que se nos crean artificialmente, para que el todopoderoso régimen mercantilista siga en pie. La paz es un concepto amplio y extenso y habitualmente se relaciona con la violencia pero, ¿cuántos tipos de violencia existen? A nuestro parecer, explotar el planeta para satisfacer a unos pocos es un crimen comparable a los mayores genocidios, una aberración que se camufla y que debemos cambiar para conseguir la paz verdadera.

EL SEXO: UN VICIO Y UN NEGOCIO


                 Venancio Echeverría Olalquiaga


El sexo: un vicio y un negocio


Agresiones sexuales, abusos, maltratos son la otra cara de la moneda del sexo y que hoy en día salen en nuestros periódicos con tanta frecuencia. El concepto de sexo, en mi opinión, por desgracia, en los tiempos que corren está vinculado al vicio y al negocio. Estas agresiones o abusos son causa de estos vicios y del negocio que se hace con el sexo. Negocio y vicio caminan de la mano en el mundo del sexo. La cultura del sexo ha evolucionado a gran escala. Antiguamente en la televisión o en cualquier campaña de publicidad no se veía ni un trozo de carne de una mujer o de un hombre y hoy en día es impensable ya que con la más pequeña insinuación consigue llamar la atención del cliente y deja correr su imaginación.

El hecho de que el sexo pueda ser un vicio es gracias al negocio de la pornografía. Aquí se confirma lo dicho anteriormente de que el vicio y el negocio del sexo caminan de la mano. En 2010 la industria pornográfica ha ingresado cuatro mil millones de dólares. Con el nacimiento de Internet este negocio ha sido aún más rentable. Un gran número de personas tienen la pornografía como un vicio más. En mi opinión es como cualquier otro vicio e incluso con peores consecuencias. Estas consecuencias, entre otras, son las agresiones sexuales. Lo que pasa es que estos viciosos, personas que en mi opinión sufren una enfermedad, intentan llevar a la realidad lo que ven en Internet o en cualquier otro medio pornográfico, a través de la violencia. Esos cuatro mil millones de dólares de los que os he hablado antes son la causa de que se tapen los ojos y no vean este problema. El dinero, el negocio, hoy en día, es lo más importante para la gran mayoría de las personas y mientras ellos sigan ganando cantidades inmensas de dinero a ellos les da igual que un vicioso, que ellos han creado gracias a su página Web, esté violando a una chica en un callejón. En definitiva, el negocio es lo único que importa y no el hecho de que el sexo esté completamente desvirtuado, dejando a un lado la principal misión del sexo, que es procrear. Por otra parte la pornografía consigue también que haya una desigualdad de sexos o más que una desigualdad, que se trate al sexo femenino como a un objeto del sexo masculino.

Los medios de comunicación, en cabeza de ellos la televisión, tienen bastante que decir en este aspecto. En sus manos está en educar a los jóvenes, porque a los mayores igual ya es un poco tarde, en una sana sexualidad. La sana sexualidad necesita de unos valores sobre los qué asentarse, pero si los medios de comunicación, que tienen tanto peso en la educación sexual, carecen de valores, educar a los jóvenes en una sana sexualidad es imposible. Esta carencia de valores se manifiesta en todos los actos de abusos sexuales y agresiones sexuales. El sexo es muy importante en nuestras vidas como para no llenarlo de valores. Es tan importante en nuestras vidas tanto, que gracias a él nosotros estamos aquí, y como no se cuide y no se eduque a las generaciones futuras en una sana sexualidad se darán más casos de violaciones o abusos sexuales entre otros.

ESTILOS DE VIDA


Venancio Echeverría Olalquiaga


ESTILOS DE VIDA

Al hacer un ensayo sobre estilos de vida, en mi opinión, no se puede hablar sobre uno en concreto  o sobre si hay un estilo de vida bueno y otro malo sino que cada uno tiene su estilo de vida personal. Si es verdad que debido a que  han clasificado los estilos de vida, ese estilo personal de cada uno se puede meter dentro de una de esas clasificaciones. Una de las razones por las que ha ocurrido esto es por el hecho de que el estilo de vida de cada uno, por desgracia, no lo ha elegido ya que las obligaciones y responsabilidades que todos tenemos nos obligan a tener que adaptar el estilo de vida soñado de cada uno a ellas. Gracias a esto que digo, a cada estilo de vida personal se le va uniendo el estilo de vida que prima hoy en día. Es por así decir, un estilo de vida que se está implantando para todos, un estilo de vida que en teoría es “el bueno” y que si no se adopta no formas parte de esa mayoría y por tanto eres diferente. Puede sonar un tanto monstruoso y que estoy exagerando pero en realidad es así. Cuando digo diferente no me refiero a raro, me refiero a que no sigues el camino, el estilo de vida de todos.

El estilo de vida que quieres es muy difícil conseguirlo si no tienes recursos, es decir, dinero. Ya que la capacidad económica a día de hoy es una barrera para conseguir lo que quieres o tener el estilo de vida que deseas. Sí es verdad que el dinero se consigue con esfuerzo. A veces. Y por ello se puede pensar que eres vago porque no te esfuerzas para conseguir el estilo de vida que quieres, pero también es verdad que las cualidades innatas y las posibilidades  que tiene cada uno no son suficientes para lograr ese esfuerzo que se necesita para vivir como quieres. Con esto, en mi opinión, se puede ver que los diferentes estilos de vida encajan con la división de clases sociales que tenemos. Con todo lo dicho también saco una conclusión y es que el estilo de vida depende tanto de lo recibido innatamente como de la organización de la sociedad actual.

Dejando a un lado el tema de la sociedad y el dinero, que parece un tópico y que hoy en día está en tantas bocas debido a los tiempos que corren, los estilos o formas de vida también influyen en el resto de tu vida. Aquí sí me parece que la clasificación de estilos de vida, buena o mala, es adecuada. Es adecuada, ya que por llevar un estilo de vida malo, estoy y creo que todos estamos de acuerdo, se refiere a un estilo de vida que pueda perjudicarte a largo plazo. Por poner un ejemplo drogas, alcohol y similares. Digo que es adecuada la clasificación de bueno o malo en este tema ya que aquí se elige voluntariamente si se quiere o no un estilo de vida que te perjudique  pero el estilo de vida que tienes no puede ser bueno o malo ya que es el que puedes tener y no muchas veces el que de verdad quisieras.

Por último me gustaría decir que el estilo de vida no es para siempre y que se puede cambiar aunque igual no hasta el punto que quieres. Muchos pensarán que el hecho de que el estilo de vida que tienen no sea permanente es una faena, pero muchos otros, y hoy en día cada vez más, desean poder cambiar su estilo de vida.

LA GENTE JOVEN


                    Venancio Echeverría Olalquiaga
                                                                                       

La Gente Joven



Hacer un artículo sobre la gente joven es complicado ya que lo más difícil es saber a qué nos referimos con gente joven. A  partir de qué edad o de qué época en la vida dejas de ser de ese envidiado club de la gente joven. Digo envidiado ya que yo, que gracias a Dios pertenezco a ese club, siento que la gente mayor es decir, la gente no joven, siente envidia de nosotros. Esa envidia nace debido a que si eres parte de la gente mayor quiere decir, que ya has dejado atrás los mejores años de tu vida, en la que eres parte de la gente joven. En esos años no hay nada que tengas que dejar de hacer por tu condición física o porque no te deja tu mujer. No solo por cosas que se tiene que dejar de hacer  se siente envidia, sino también porque la perspectiva de la vida que se tiene cuando eres joven es mejor de la que se tiene cuando eres mayor. Cuando eres joven piensas en tu futuro y en intentar hacer todo lo que puedas para que sea el soñado. Pero cuando eres mayor prefieres no mirar al futuro y mirar al pasado o vivir el presente. Vivir el presente es una de las cosas que no hacemos los jóvenes. Vamos muy acelerados. Eso de que vayamos muy acelerados pienso yo que es por el hecho de que se nos da todo más o menos hecho y  solo tenemos que elegir una opción de las que nos dan. El hecho tan cómodo de solo tener que elegir provoca que queramos llegar al final de nuestra elección sin parar un momento a pensar si de verdad has elegido la opción correcta o si de verdad la opción que a ti te hubiera gustado elegir no se encontraba en el abanico de opciones que te han dado. Pero bueno que sea una época en la que puedes elegir da a entender con eso que es mejor que la época en la que ya has tomado las decisiones más importantes de tu vida y ya solo te queda vivir conforme a esas decisiones. Dicho esto, en mi opinión, uno deja de ser de ese grupo de gente joven cuando tu vida la tienes que vivir conforme a las decisiones que hayas elegido.


Otra cosa que en mi opinión demuestra la gente mayor con los jóvenes es desconfianza. La desconfianza viene a raíz de la experiencia que tienen los mayores y de la que nosotros carecemos. También esa desconfianza la hemos generado los jóvenes. La hemos generado nosotros ya que el modo en el que vivimos los jóvenes de hoy en día no tiene nada que ver con el modo de vida que tenían nuestros padres cuando eran jóvenes. Con esto quiero decir que como no hemos vivido de la misma manera que nuestros padres o mayores creamos en ellos una desconfianza. Pero la forma de vida que tenemos no la hemos elegido nosotros sino que la vida ha hecho que evolucione así y por eso los jóvenes de ayer no tienen nada que ver con los jóvenes de ahora. La desconfianza que se tiene con los jóvenes creo que va a permanecer siempre. A medida que los jóvenes tengamos experiencias que los mayores no hayan tenido se generará más desconfianza hacia los jóvenes.

Por último me gustaría decir que aunque los mayores tengan desconfianza y envidia hacia los jóvenes, creo que mayores y jóvenes, estamos de acuerdo que se vive mejor en este mundo siendo jóvenes.

AUTOBIOGRAFIA


AUTOBIOGRAFIA


Para seguir una tradición familiar mis padres me bautizaron con el nombre de Venancio Tirso. Cuando era un niño deseaba haber tenido un nombre más común a los demás o por lo menos no del pelo de Venancio. Pero a medida que he ido creciendo me doy cuenta que tener un nombre diferente a los demás tiene bastantes ventajas.

Ya hace tres años que salí de Guecho. Gecho se encuentra a diez minutos de Bilbao, más concretamente en la desembocadura de la ría de Bilbao. Allí he vivido toda mi vida hasta que vine aquí a Pamplona. Ahora tampoco se puede decir que viva en Pamplona ya que como solo se tarda una hora y media en ir a Gecho me voy todos los fines de semana y solo paso aquí cinco días de la semana. Mucha gente dice que nos deberíamos quedar más en Pamplona pero es muy comprensible que te vayas si vives tan cerca, puedes comer buena comida y disfrutar de los lujos de estar en casa. 

En Bilbao estudié en un colegio del Opus Dei que seguramente es por lo que decidí venir a esta universidad puesto que en el colegio nos hablaban sin parar de esta universidad y nos daban bastantes facilidades para venir aquí. Lo que no sé es por qué decidí estudiar Derecho. Aparte de mandar la solicitud para estudiar Derecho mandé también solicitud para estudiar Periodismo pero al final me decanté por Derecho y ahora estando en tercero sigo sin saber muy bien si he acertado con lo que estudio. Desde pequeño me han gustado los deportes y en particular el fútbol. Empecé a jugar en un equipo con cinco años y lo tuve que dejar con dieciséis por las malas notas que saque ese año. Llegué a suspender todas las asignaturas menos deporte. Después de eso no he vuelto a jugar al fútbol de manera seria. Ahora intento hacer cualquier deporte pero en especial intento hacer surf, digo intento porque no es que lo haga muy bien. Empecé a hacer surf en Biarritz, que es donde veraneo. Mi abuela en la guerra civil tuvo que exiliarse a Biarritz, ya que mi familia por parte de mi abuela eran nacionalistas, y por eso llevo veraneando allí toda mi vida.

Respecto a mi carácter creo que soy una persona bastante abierta con la gente. Soy también bastante nervioso e intranquilo. La intranquilidad y el nerviosismo no me ha ayudado nada respecto a mis estudios. Es más ha sido un inconveniente. Hasta que llegué al bachillerato los estudios nunca fueron mi fuerte pero cuando me di cuenta de que eso debía cambiar, cambió. Tampoco pegó un cambio radical, pero cambió. Soy además muy tímido y eso de hablar en público me impone respeto. No es que le tenga pánico pero cuando tengo que exponer algo en público con una semana de antelación o así ya estoy pensando en ese día y poniéndome cada vez más nervioso y cuando ya llega el momento y se pasa siento una gran satisfacción. Bueno creo que ya llega el final de esta redacción sobre mí. Espero que este año me vayáis conociendo cada vez más.







                                                               Venancio Echeverría Olalquiaga